La ansiedad propicia el fanatismo religioso

La ansiedad y la incertidumbre provocan que las personas se vuelvan más idealistas y radicales en lo que a creencias religiosas se refiere. Esto es lo que ha revelado un estudio realizado por especialistas de la York University de Canadá en el que participaron más de 600 personas. Sin embargo, esta tendencia no afectaría a todos los individuos por igual sino, especialmente, a aquellas personalidades más osadas y, al mismo tiempo, vulnerables. Por Yaiza Martínez.
La ansiedad propicia el fanatismo religioso
La ansiedad y la incertidumbre pueden provocar que seamos más idealistas y radicales en lo que a nuestras creencias religiosas se refiere, sugieren los resultados de tres experimentos realizados por investigadores de la York University de Toronto, en Canadá.

En estos estudios participaron más de 600 personas, a las que se les sometió bien a situaciones neutrales bien a situaciones que les produjeron ansiedad.

Posteriormente, a los participantes se les pidió que describieran sus objetivos personales y que evaluaran su grado de convicción acerca de sus propios ideales religiosos, respondiendo a cuestiones tales como si estarían dispuestos a dar su vida por su fe o si apoyarían una guerra para defenderla.

El mito de conocerse a uno mismo

 Sergio Parra 6 de julio de 2010

Algunas religiones, corrientes filosóficas y libros de autoayuda suelen afirmar que el ser humano debe conocerse a sí mismo, explorar su interior, examinar su alma y sus pensamientos. De esta manera, cualquiera adquiere más sabiduría, sabe hasta donde puede llegar… quién es, en suma.

Mucha gente emprende viajes iniciáticos para obtener este mismo fin.

Sin embargo, a la luz de la moderna psicología, ¿todo esto tiene algún sentido? Pues no demasiado.

La introspección y la mirada interior, el enfrentarse a los monstruos interiores, no tiene mucho sentido porque tendemos a sufrir ilusiones ópticas, tanto reales como figuradas. Creemos entendernos a nosotros mismos cuanto más buceamos en nuestro interior, pero eso no es posible porque todos nos rodeamos de edificios teóricos fundados en mitos culturales y dogmas, en estereotipos tomados de oídas y en explicamos falsas pero ampliamente divulgadas y admitidas.

Una buena analogía sobre los errores que cometemos con nuestra mirada interior es la mirada exterior que postula intuitivamente que el Sol gira alrededor de la Tierra, cuando lo cierto es que es al contrario.

Conocemos deficitariamente los móviles de nuestros actos. Somos unos desconocidos de nosotros mismos, como afirman los profesores de psicología Richard Nisbett, de la Universidad de Michigan, y Timothy D. Wilson, de la Universidad de Virginia.

Para demostrar esto se han realizado numerosos experimentos, como el que trataba de analizar el grado de disposición que tenemos para socorrer al prójimo. Cuando menos testigos hubiera en una supuesta situación de emergencia, los participantes se mostraban más dispuestos a prestar ayuda. Si había muchos testigos, entonces dejaban de hacerlo.

Pero lo interesante vino al interrogar a esos sujetos sobre su disposición de ayudar: nadie sabía que su conducta dependiera de la presencia o no de unas terceras personas. Y cuando se les demostraba esta evidencia, lo negaban obstinadamente.

También nuestro estado de ánimo depende del entorno de una forma en la que no somos demasiado conscientes, como han demostrado las fuertes correlaciones entre estado de ánimo de mujeres durante diferentes días del mes y los factores externos como el tiempo atmosférico y el día de la semana. Cuando luego se les preguntaba a las mujeres qué factores creían ellas que habían influido en su estado de ánimo, no acertaban.

Ellas decían cosas como “no he dormido bien”, lo cual no influía tanto como el día de la semana, por ejemplo. Ante lo cual, Nisbett y Wilson concluyeron:

El material recogido justifica el mayor pesimismo en cuanto a la capacidad humana para describir con exactitud los propios procesos mentales.

Frente a otros estudios semejantes, el filósofo Adolf Grünbaum declaró muy atinadamente:

Es inútil y erróneo preguntar a los sujetos en análisis por qué ha mejorado su estado. Pues ni siquiera después de un análisis concluido con éxito tienen esas personas un acceso privilegiado a los mecanismos reales que han producido el cambio de estado.

A este respecto, podemos entender mejor cómo funciona la inteligencia intuitiva. A menudo creemos que un juicio ponderado y reflexivo dará mejores resultados a la hora de escoger una opción. Pero eso ocurre porque consideramos que entendemos todas las concatenaciones que nos rodean, incluidos los procesos de nuestra mente. Lo cual no es cierto.

Así pues, en un estudio, el psicólogo Timothy D. Wilson dijo a sus voluntarios que debían valorar muestras de mermelada de fresas. La primera vez, de golpe, sin pensarlo demasiado. La segunda vez, con tiempo y reflexión.

El resultado fue que los juicios de primera impresión concordaron mejor con la calidad evaluada a criterio de unos profesionales consultados. Por el contrario, los que se lo pensaron mucho se apartaron cada vez más de la opinión de los expertos.

Malcolm Gladwell tiene un estupendo libro lleno de ejemplos de experimentos de este tipo: Inteligencia intuitiva.

La conclusión, por tanto, es un poco aterradora: a veces es mejor no pensar demasiado y dejarnos llevar por el modo “zombi”. Bucear demasiado en nosotros mismos puede ser tan peligroso como hacerlo en las negras aguas de un océano lleno de tiburones.

Vía | Falacias de la psicología de Rolf Degen

"El que duerme bien, estudia mejor"

"El que duerme bien, estudia mejor"

Un estudio llevado a cabo en Estados Unidos concluye que los estudiantes adolescentes mejorarían significativamente su motivación y su atención si sus clases comenzaran más tarde.

El experimento se llevó a cabo con 200 alumnos de una escuela secundaria a los que se les concedió 30 minutos más de sueño, al retrasar el inicio de la jornada escolar hasta las 08.30 horas.

Después de los cambios, el número de alumnos que decían sentirse infelices o deprimidos descendió un 30%, el de los que experimentaban molestia e irritación cayó un 25% y el de quienes sentían cansancio se redujo un 30%.

clic Lea: La falta de sueño causa depresión y tendencia al suicidio en los adolescentes

En el estudio publicado en la revista Archivos de Pediatría y Medicina Adolescente, los autores abogan por un retraso en los horarios de entrada de los adolescentes a la escuela.

El cambio de horario que los investigadores aplicaron al internado St. George's School, en Rhode Island, en el noreste de EE.UU. ya ha sido experimentado por un reducido número de escuelas del país.

Sueño profundo

"Una cantidad creciente de estudios demuestran que cambiar los horarios de las escuelas de secundaria sería bueno para los adolescentes"

Editorial de Archivos de Pediatría y Medicina Adolescente

Investigaciones previas habían indicado que los ciclos de sueño se retrasan hasta dos horas con la llegada de la adolescencia y que lo ideal es que los estudiantes de esta edad duerman entre nueve y nueve horas y cuarto, según el periodista especializado en ciencia de la BBC Eric Camara.

Los autores del estudio apuntan en la revista que aunque parezca poco tiempo, un retraso de 30 minutos puede tener un gran impacto. Explicaron que los adolescentes están en la fase de sueño más profundo al amanecer, justo en el momento en que se levantan para ir a clase.

Interrumpir el sueño en ese momento les causa somnolencia durante horas, en especial si se tiene en cuenta que también tienen problemas para dormir antes de las 23.00 horas, señalaron.

clic Lea: La falta de sueño provoca los cambios de humor de los adolescentes

Un editorial publicado en la revista afirma que "una cantidad creciente de estudios demuestran que cambiar los horarios de las escuelas de secundaria sería bueno para los adolescentes".

Los autores del estudio reconocen, sin embargo, que aplicar el cambio en los centros escolares tiene la dificultad de compatibilizar el nuevo horario con la jornada laboral de los padres, un problema que no presentaba el internado objeto del experimento.

clic Lea: Los videojuegos tienen poco impacto en el sueño de los adolescentes


http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2010/07/100705_0108_adolescentes_escuela_secundaria_retraso_entrada_fp.shtml

El efecto Werther: cuando el suicidio se vuelve contagioso

Uno de los momentos más sublimes de la serie de animación Futurama (hay tantos que podría pasarme el día enumerándolos) tiene lugar justamente en el primer capítulo. La serie transcurre en el año 3000 y en Nueva York es ya habitual encontrarse con Cabinas de Suicidio, cuya forma exterior recuerda sospechosamente a una cabina telefónica. Fry, el protagonista, entra en una creyendo de hecho que se trata de una cabina telefónica, y entonces una voz robótica le pregunta qué clase de suicidio desea, si rápido o lento y doloroso.

Fry contesta que sólo quiere realizar una llamada a larga distancia. La voz robótica dice: ha escogido lento y doloroso.

Tal vez esta escena pudiera parecernos una exageración: es imposible que en el año 3000 se haya puesto de moda el suicidio hasta el punto de que existan cabinas para hacerlo a disposición del transeúnte. Pero tal vez no es una idea tan disparatada como parece. Sobre todo si echamos un vistazo al efecto Werther.

El efecto Werther toma su nombre de la novela de Goethe Las penas del joven Werther, publicada en 1774, una novela muy leída en su día por la juventud, que empezó a suicidarse de formas que parecían imitar la del protagonista. De hecho, las autoridades de Italia, Alemania y Dinamarca la prohibieron por esa razón.

El nombre de este efecto de contagio de incluso una tendencia autodestructiva (bueno, el reaggeton también lo es y mirad cómo prolifera) la acuñó el sociólogo David Phillips en 1974, que demostró que el número de suicidios se incrementaba en todo EEUU durante el periodo transcurrido entre 1947 y 1968 justo al mes siguiente de que apareciera en la primera página del New York Times alguna noticia dedicada a un suicidio.

Este contagio a través de los medios de comunicación incluso ha obligado sugerir al Centro de Control de Enfermedades (CDC) cómo deberían publicarse las noticias de suicidios para que no resulten tan potencialmente contagiosas. Por ejemplo, omitiendo todos los elementos personales que pudieran inspirar la compasión del lector. Tampoco se debe sugerir que el suicidio ha contribuido en modo alguno a resolver los problemas del suicida.

Algo parecido ocurrió en Viena, cuando una pléyade de psiquiatras intervino en la forma en la que se daban las noticias para evitar la fiebre de suicidios que se producía desde 1978 en la capital austriaca, desde poco después de que se inaugurara la red de metro: un atractivo para muchos que se lanzaban a las vías.

En 1987, tras este repaso a la forma en que se ofrecían las noticias, los intentos de suicidio descendieron de inmediato.

Algo curioso que se desprende del estudio de Phillips es que el contagio del suicidio se da con más fuerza entre la gente joven. Basta echar un vistazo a la juventud japonesa:

En el bosque de Aokigahara, bajo el monte Fuji, aparecen anualmente decenas de cuerpos de suicidas de jóvenes. Sólo en 2002 se recogieron 78 cadáveres, cinco más que en 1998, año en el que se batió el récord. Porque suicidarse en el bosque de Aokigahara está terriblemente de moda. Porque suicidarse incluso puede tener connotaciones cool, in o chupiguay.

En Asia se lo toman incluso con humor, por eso se diseñó un mapa con los lugares más apropiados para suicidarse en la ciudad de Shangai, acompañados de simpáticos dibujos explicativos.

La mayoría de los suicidas son hombres, excepto en China y el sur de la India, donde las mujeres jóvenes ganan por goleada mortal a los hombres. En el mundo hay un suicidio cada 40 segundos: mueren más personas por esta causa que por conflictos bélicos.

Los suicidas, por lo general, sienten predilección por los puentes. El Golden Gate, de San Francisco, tiene un censo suicida de 1.500 cadáveres, seguidos por el viaducto del Príncipe Eduardo de Toronto y el Aurora Bridge de Seattle.

Como prueba de ello, cuando crucemos el Golden Gate, por ejemplo, no percibiremos nada especial. Es un puente seguro, recorrido diariamente por miles de personas y vehículos. Pero las autoridades han colocado carteles para disuadir la afición suicida. En uno de ellos podemos leer Crisis Counseling. There is hope make the call. The consquences of jumping from this bridge are fatal and tragic (Las consecuencias de saltar de este puente son fatales y trágicas).

En la próxima entrega de este artículo os hablaré de otros brotes suicidas y de la influencia que causa en nosotros que alguien próximo a nosotros decida quitarse la vida… sobre todo si somos adolescentes.

MuyInteresante new

¿Qué diferencia hay entre pedófilo y pederasta?
25/06/2010 11:00:00
A los adultos que sienten atracción sexual, violan, explotan e incluso matan a los niños se les califica indistintamente de pederastas o pedófilos. Sin embargo, estos dos términos no son sinónimos. La voz pedofilia proviene del griego páis, un sustantivo que se aplicaba exclusivamente a los varones de entre 13 y 19 años
Noticia completa:
http://www.muyinteresante.es/ique-diferencia-hay-entre-pedofilo-y-pederasta
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Un nuevo descubrimiento mejorará la cognición humana

Científicos de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, han comprobado que la reducción de los niveles de un compuesto químico presente en el cerebro y denominado ácido quinurénico puede mejorar las capacidades cognitivas tanto de personas sanas como de pacientes que padezcan trastornos neurodegenerativos o psicóticos. En pruebas realizadas, la reducción de los niveles de este ácido en el cerebro de ratones propició que éstos rindieran significativamente más que ratones corrientes en pruebas de memoria y de orientación espacial. Para los especialistas, este hallazgo supone una esperanza para las personas que padecen Alzheimer, Huntington o esquizofrenia. Por Yaiza Martínez.
Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, ha desarrollado una estrategia que, aplicada a medicamentos, podría servir para mejorar las capacidades cognitivas tanto de personas sanas como de pacientes que sufren alguna enfermedad neuronal degenerativa, como el Alzheimer.
Según publica la Escuela de Medicina de la UM en un comunicado, lo que se ha conseguido, por vez primera, ha sido relacionar un compuesto conocido como ácido quinurénico con la cognición.
Este vínculo recién descubierto podría propiciar la creación de novedosos medios con los que mejorar ciertas capacidades intelectuales humanas, como la memoria.
Prometedora estrategia
A grandes rasgos, lo que los investigadores norteamericanos hicieron fue reducir los niveles de ácido quinurénico presentes en el cerebro de ratones. Como consecuencia de esta reducción, la cognición de los animales mejoró significativamente, afirman los científicos.
Este logro es el resultado de décadas de investigación pionera en el laboratorio del profesor de psiquiatría, pediatría, farmacología y terapias experimentales, Robert Schwarcz.
Schwarcz afirma que los hallazgos obtenidos sugieren que “intervenciones dirigidas específicamente a reducir el nivel de ácido quinurénico en el cerebro podrían constituir una prometedora estrategia para mejorar la cognición, tanto en pacientes sanos como en aquellos pacientes que sufren diversas enfermedades cerebrales, como el Alzheimer o la esquizofrenia”.
El ácido quinurénico es una sustancia con unas propiedades biológicas únicas y que se produce cuando el cerebro metaboliza el aminoácido L-triptófano, implicado en el crecimiento y la producción hormonal, y en la síntesis de la serotonina.
Anteriormente, ya se había demostrado que el ácido quinurénico posee una actividad neuroactiva, y que puede influir en ciertos procesos neurofisiológicos y neuropatológicos. También se había constatado que un aumento en los niveles cerebrales de este ácido podía relacionarse con diversas condiciones patológicas.
Modificación genética
Por otra parte, el ácido quinurénico está también relacionado con un subproducto del triptófano denominado ácido quinolínico. En el año 1983, Schwarz publicó un artículo en la revista Science en el que se identificaba el papel crítico que juega el exceso de ácido quinolínico en un trastorno neurodegenerativo hereditario conocido como la enfermedad de Huntington.
A partir de este descubrimiento, el investigador diseñó una estrategia terapéutica que tenía como objetivo el ácido quinolínico para el tratamiento de dicha enfermedad (basándose en este concepto, la compañía VistaGen desarrolló medicamentos neuroprotectores contra el Huntington).
En la presente investigación, Schwarcz y sus colaboradores del Maryland Psychiatric Research Center examinaron a ratones que habían sido genéticamente modificados para que presentaran niveles de ácido quinurénico en el cerebro un 70% menores que los ratones normales.
Estos ratones rindieron significativamente más que otros ratones no modificados genéticamente, en varios tests muy comunes con los que se miden las funciones del hipocampo, un área del cerebro relacionada con la memoria y la orientación espacial (además de ser de las primeras regiones del cerebro en sufrir daños cuando se padece la enfermedad de Alzheimer).
Desarrollo de medicamentos
Según la UM, en las pruebas realizadas los ratones con niveles más bajos de ácido quinurénico fueron claramente superiores a los otros en capacidad de exploración y reconocimiento de objetos, de memoria (de experiencias desagradables) y de orientación dentro de un laberinto.
Por otra parte, los ratones modificados genéticamente también mostraron una plasticidad neuronal incrementada en el hipocampo, lo que supone una habilidad incrementada de convertir los estímulos eléctricos de las neuronas en recuerdos perdurables. Estos resultados en particular ayudarán a pensar de otra forma la creación y la recuperación de recuerdos, afirma Schwarcz.
Según el científico, los hallazgos realizados son, por esta razón, “emocionantes”. Los investigadores trabajan ya en el desarrollo de nuevos productos químicos que emulen a los que influyen específicamente en la producción de ácido quinurénico en el cerebro, con el fin de mejorar las capacidades cognitivas en humanos.
Para algunos especialistas, estos descubrimientos son una esperanza para aquellas personas que padecen trastornos neurodegenerativos devastadores, como el Alzheimer o la enfermedad de Huntington, así como para aquéllos que sufren trastornos psicóticos, como la esquizofrenia. Los científicos han hecho públicos los resultados de su trabajo en la revista Nature.
(Tendencias21)
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Médicos británicos piden prohibir la homeopatía

[Link] http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2010/06/100630_homeopatia_medicos_men.shtml
Médicos británicos piden prohibir la homeopatía
Los remedios homeopáticos no deben ofrecerse como medicina porque sólo son "píldoras de azúcar", dicen facultativos británicos.
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La exclusión social potencia la religiosidad

[Link] http://www.tendencias21.net/La-exclusion-social-potencia-la-religiosidad_a4613.html
La exclusión social potencia la religiosidad
Un equipo de científicos de la Universidad de Muchich, en Alemania, ha realizado diversos estudios en los que se ha analizado el efecto de la exclusión social en las tendencias religiosas. Los resultados obtenidos han demostrado que los sentimientos de aislamiento propician niveles significativamente más altos de afiliación religiosa. La religión podría establecerse como una solución para estas situaciones porque proporciona una comunidad para aquéllos que se adapten a la ideología grupal, explican los investigadores. Por Yaiza Martínez.
Un equipo de científicos de la Universidad de Muchich (LMU), en Alemania, ha realizado diversos experimentos en los que se ha analizado el efecto de la exclusión social en las tendencias religiosas de los humanos.
Los resultados, según publican los investigadores en un artículo aparecido en el Personality and Social Pychology Bulletin, demuestran que las personas que se sienten socialmente excluidas presentan niveles significativamente más altos de afiliación religiosa.
Por otra parte, este tipo de individuos tienden a implicarse más en comportamientos religiosos (como seguir rituales o relacionarse con otras personas religiosas) que las personas que no se sienten excluidas.
Por último, los experimentos realizados demostraron que la religiosidad puede funcionar como inhibidora del estrés, reduciendo las reacciones agresivas que puede generar la exclusión social.
Hipótesis inicial
La hipótesis inicial de la que partieron estos estudios, dirigidos por la doctora Nilüfer Aydin, del departamento de psicología de la Universidad de Munich, fue la de que a los humanos, como a otros primates, les preocupan en gran medida sus iguales y la pertenencia grupal. Esto se debe a que el aislamiento social puede conllevar consecuencias letales.
La religión podría establecerse como una solución para estas situaciones porque proporciona una comunidad para aquéllos que se adapten a la ideología grupal, e incluso ofrece la compañía de Dios u otras entidades divinas, en función de las creencias de cada religión.
En la revista Epiphenom se explica en qué consistieron los experimentos realizados por Aydin y sus colaboradores con el fin de comprobar la veracidad de esta hipótesis.
Un primer estudio fue realizado con emigrantes turcos que vivían en Alemania y que, por esa razón, se sentían más excluidos socialmente que turcos que vivían en Turquía, independientemente de su edad y riqueza.
En este experimento se comprobó que los turcos emigrantes eran más religiosos que los otros turcos, y que cuanto más excluidos se sentían los primeros, más religiosos eran.
Comprobaciones experimentales
En un segundo estudio, los investigadores analizaron a un grupo de cristianos a los que se les pidió que escribieran acerca de un momento de sus vidas en que se hubieran sentido excluidos socialmente.
Después de hacer este ejercicio, los participantes afirmaron sentirse más religiosos que otros cristianos participantes, a los que se les había pedido que escribieran acerca de un momento de sus vidas en el que se habían sentido aceptados o integrados.
En otro experimento similar, los investigadores constataron que aquellos cristianos que habían escrito sobre su exclusión social tendían más a aprobar toda una serie de comportamientos religiosos, como hablar con Dios o los encuentros con otras personas religiosas.
En un cuarto experimento, los psicólogos descubrieron que el malestar social podía relacionarse con un aumento de la religiosidad, más que con cualquier efecto de dicho malestar sobre la autoestima.
También reduce la agresividad
Por último, los científicos hicieron un experimento más: de nuevo se pidió a un grupo de cristianos que escribieran sobre la exclusión social, mientras que a otro grupo, también de cristianos, se les pidió que escribieran acerca de ser aceptados.
A algunos de los participantes se les pidió, además, que escribieran sobre religión (con el fin de que estuvieran “condicionados” por la religión durante el estudio). Posteriormente, con todos ellos se hizo una tarea aparentemente no relacionada, bajo la excusa de pedirles ayuda para otro estudio.
Dicha tarea consistió en que los participantes introdujeran sus manos en agua helada durante poco más de 30 segundos, lo que ocasiona un gran dolor. Los participantes reaccionaron ante esta prueba de formas diversas.
Aquéllos que habían escrito sobre la exclusión social se mostraron más agresivos, desahogándose con el extraño que les había pedido hacer la prueba.
Sin embargo, dentro de este mismo grupo, aquellos participantes que, además de escribir sobre exclusión, habían escrito sobre religión no mostraron ese comportamiento agresivo. Esto sugiere que la religiosidad puede servir para reducir el estrés, señalan los investigadores.
Otras ideas
Los resultados de estos estudios inciden en la idea de que la religiosidad podría ser un recurso cognitivo humano que propicia la supervivencia.
El antropólogo Lionel Tiger y el neurocientífico Michael McGuire lo han enfocado recientemente desde la perspectiva neurológica.
En su libro God’s Brain, estos científicos sugieren que la religión es un fenómeno presente y persistente en todas las sociedades humanas porque el propio cerebro crea y necesita la religiosidad, dado que ésta permite reducir el estrés propio de la vida cotidiana.
El ser humano encuentra alivio en las creencias y los rituales religiosos, lo que ayuda al cerebro a apaciguarse y, en consecuencia, a gastar menos energía y recursos, afirman Tiger y McGuire.
El doctor Andrew Newberg, especialista en el estudio de la relación entre el funcionamiento del cerebro y las experiencias místicas y religiosas de la Universidad de Pensilvania, afirma, por su parte, que la religión y las prácticas espirituales, generalmente, tienen un efecto positivo en la salud física, emocional y neurológica de la gente.
(Tendencias21)
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Si te rodeas de delincuentes, acabarás delinquiendo

[Link] http://www.genciencia.com/psicologia/si-te-rodeas-de-delincuentes-acabaras-delinquiendo
Si te rodeas de delincuentes, acabarás delinquiendo
La frase “dime con quién andas y te diré quién eres” adquiere un significado más profundo a la luz de diversas investigaciones sobre el contagio social. Ya no es que una persona se suela rodear de gente parecida a ella, sino que la gente que le rodea puede moldear más de lo que creemos cómo será finalmente esa persona. Un ejemplo muy ilustrativo de esta afirmación es el relativo a la difusión interpersonal del comportamiento delictivo. Y es que a poco que busquemos algún patrón en la delincuencia descubriremos que no hay apenas patrones. La delincuencia varía mucho en el tiempo (cambia de año en año) y también en el espacio (varía entre jefaturas y comisarías adyacentes). Por ejemplo, el Ridgewood Village, Nueva Jersey, se cometen 0,008 delitos graves per cápita, mientras que al lado, en Atlantic City, la tasa es de 0,384. Es decir, 50 veces superior. ¿Acaso hay una barrera mágica que separa estos dos lugares? Hay pruebas sustanciales que apuntan a que esta disparidad se debe en parte a la reverberación de las interacciones sociales: cuando los delincuentes actúan en un momento y lugar determinados, incrementan las probabilidades de que gente cercana a ellos cometa un delito. Un estudio de tales efectos fue realizado por el economista Ed Glaeser, y demostraba que ciertos delitos se contagian con mayor facilidad que otros. Por ejemplo, es más probable que una persona se vea incitada a robar un coche cuando ve hacerlo a otro que a robar una casa o cometer un atraco, y esta influencia es aún menor en delitos como el incendio premeditado o la violación. En otras palabras, cuanto más arriesgado o grave sea el delito, menos probable es que otros se animen a seguir el ejemplo. Además, para ilustrar la naturaleza básicamente social del delito, basta decir que casi dos terceras partes de todos los criminales cometen sus delitos en colaboración con alguien. Este contagio también se produce en comportamientos poco éticos. En la universidad Carnegie Mellon se pidió a los estudiantes que realizaran un examen de matemáticas difícil. En el centro del aula, los investigadores colocaron a un colaborador encubierto, que en un momento determinado empezó a copiar de manera manifiesta. El resto de estudiantes, al ser testigos de esta falta, empezaron también a hacer trampas. Pero lo relevante de este experimento es que el contagio de las trampas sólo aumentaba si el tramposo que iniciaba el contagio tenía un puesto especialmente conectado entre el alumnado. Si el tramposo, por ejemplo, llevaba una camiseta normal, los estudiantes mostraban mayor propensión a hacer trampas. Pero si llevaba una camiseta de la Universidad de Pittsburg (la universidad rival de Carnegie Mellon), entonces los estudiantes no mostraban tanta propensión a hacer trampas. Vía | Conectados de Nicholas A. Christakis y James H. Fowler
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¿Qué clase de hombre eres, chimpancé o bonobo?

[Link] http://www.maikelnai.es/2010/06/28/que-clase-de-hombre-eres-chimpance-o-bonobo/
¿Qué clase de hombre eres, chimpancé o bonobo?

Pues si, olvídate de macho de toda la vida, o metrosexual. Los científicos acaban de descubrir que los hombres deberían de dividirse en dos grupos según su comportamiento: chimpancés agresivos o pacíficos bonobos. Y es que a la hora de competir, nos comportamos como nuestros parientes más próximos.
Mientras que los hombres ansiosos de reforzar su estatus tienden a producir la hormona de los machos (testosterona) cuando se les pone a prueba, tal y como hacen los chimpancés; los hombres relajados producen cortisol (también llamado el “compuesto de los abrazos”) tal y como hacen los bonobos.
Las sociedades de los chimpancés están dominadas por los machos, que compiten por su estatus de forma agresiva (en ocasiones hasta la muerte). Sin embargo las sociedades de los bonobos son casi siempre matriarcales, y la tolerancia entre sus integrantes permite que colaboren de forma flexible y que compartan los alimentos. No es de extrañar que se les conozca como los monos “hippies” (ya sabes… paz y amor).
Siendo bonobos (o chimpancé enano) y chimpancés tan similares, los científicos se preguntaban si las diferencias en su comportamiento podrían explicarse parcialmente por sus respuestas fisiológicas diferentes a la competición. Para responder a esta pregunta, investigadores de la Universidad de Harvard tomaron muestras de saliva de los primates y midieron los niveles hormonales antes y después de que se les ofreciese un buen montón de comida.
Descubrieron que los machos de ambas especies mostraban cambios hormonales a la hora de competir por la comida, aunque las hormonas diferían según la especie: aumento de testosterona en los chimpancés y aumento de cortisol en los bonobos.
La testosterona prepara a los animales para la competición y la lucha, mientras que el cortisol se asocia con el estrés y con estrategias sociales pasivas.
Es decir, ante la pila de comida, los chimpancés reaccionaban como si la competición fuese una amenaza a su estatus, mientras que los bonobos reaccionaron como si la posibilidad de la competición les estresara.
Los humanos reaccionamos normalmente como los bonobos ante la competición, salvo que el hombre en cuestión tenga un fuerte deseo de alcanzar un estatus más alto. Pero al contrario que los monos, los humanos reaccionamos tras la competición de un modo único. Si vencemos, experimentamos un subidón de testosterona, y si perdemos un subidón de cortisol.
Esto explicaría la cara que se nos quedó cuando perdimos con Suiza en el partido inaugural de España en el mundial. Espero que mañana contra Portugal la testosterona nos invada a oleadas
Los resultados de la investigación se publicaron en Proceedings of the National Academy of Sciences journal.
Lo encontré en el Telegraph.
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Los 10 mejores packs de iconos para tus aplicaciones web

[Link] http://mundogeek.net/archivos/2010/06/30/los-10-mejores-packs-de-iconos-para-tus-aplicaciones-web/
Los 10 mejores packs de iconos para tus aplicaciones web
El diseño es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de desarrollar una aplicación: un aspecto descuidado, o simplemente feo, hará que muchos usuarios no lleguen a plantearse si quiera utilizar tu aplicación, pese a la ingente cantidad de horas que le habías dedicado, y a esas increíbles funciones que habías implementado.
Ocurre, no obstante, que la mayoría de las personas somos auténticos negados para todo lo que tenga que ver con el diseño. Pero no todo está perdido, porque en Internet hay decenas de almas caritativas que ofrecen su trabajo de manera gratuita. Veamos 10 de los mejores packs de iconos que pueden ayudarte a dar un mejor aspecto a tu aplicación. Y gratis.
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Descarga: Basic set, II
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Licencia: Gratuito con enlace a la web del autor
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Descarga: Farm-Fresh
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Licencia: Creative Commons Attribution 3.0
Silk

Descarga: Silk. Existe un pack de estilo similar llamado Silk companion
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Licencia: Creative Commons Attribution 2.5
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Descarga: Tango. Muy populares, por lo que es sencillo encontrar iconos de estilo similar
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Licencia: Dominio público.
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Descarga: WooFunction
Número de iconos: 159 PNG de 32×32, 19 PNG de 16×16.
Licencia: GPL.
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Descarga: Fugue
Número de iconos: 2941 PNGs de 16×16, 210 PNG de 24×24, 46 PNG de 32×32.
Licencia: Creative Commons Attribution 3.0
NIXUS

Descarga: NIXUS
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Licencia: No requiere atribución.
ISLOO

Descarga: ISLOO
Número de iconos: 50
Licencia: No requiere atribución.
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